EL INCREIBLE POTENCIAL HUMANO

Capítulo 2
La sorprendente revelación del evangelio de Cristo
HEMOS VISTO como el más importante conocimiento de todos los tiempos, que fue enviado por el Creador de todas las razas, fue suprimido y otro «evangelio» introducido clandestinamente a un muy engañado e ignorante mundo, el cual oyó hablar del mensajero, pero no del mensaje que trajo. El tiempo ha Ilegado cuando ese impresionante mensaje debe ser revelado al mundo.
¿En qué consiste, pues, el verdadero evangelio?
El evangelio auténtico es la buena nueva que Dios, desde los cielos, envió por medio de Jesucristo. Ese mensaje, una vez que es plenamente comprendido, revela un potencial humano tan estupendo, que al principio parece imposible creer. Ese mensaje contiene las increíbles buenas nuevas reveladas por el Creador.
El mensaje divino nos revela la más asombrosa verdad que la mente humana puede conocer.
Pone de manifiesto lo que yo Ilamo la dimensión perdida en el conocimiento: el conocimiento más necesario y vital.
Ese mensaje nos dice por qué la humanidad fue puesta sobre la faz de la Tierra y éste es, precisamente, el conocimiento que la ciencia no ha descubierto, la religión no ha revelado y las escuelas no han sido capaces de enseñar.
¿Por qué? ¿Estamos aquí para cumplir algún propósito? ¿Cuál es ese propósito? ¿Existe, después del todo, un propósito y significado para la vida humana? ¿Un propósito y significado suprimidos de la diseminación humana? ¡Ese es el conocimiento vital que está fuera del alcance de la ciencia, la religión o educación de la actualidad!
La dimensión perdida en el conocimiento
Si existe un propósito, ¿De qué se trata? ¿Por qué nació usted?
¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Cuál es el máximo trascendental potencial del hombre? ¿Cuál es el camino? ¿Cómo podemos alcanzar ese destino?
¿Cuál es el sendero que conduce a la paz — entre naciones, individuos y grupos?
¿Por qué hay perversidades en este mundo? ¿A qué se debe que no podemos solucionar los problemas humanos? ¡La respuesta se encuentra en el verdadero evangelio! Se trata de una ley básica que obra con una inexorable e implacable potencia.
¿Qué es la naturaleza humana? ¿Acaso la creó Dios y la puso en los seres humanos con el fin de perturbarnos? ¿Es hereditaria? ¿Cómo obra? Ni la ciencia moderna, ni las religiones, ni el sistema educativo de este mundo pueden decírselo.
¿Qué es la mente humana, y en qué modo es distinta al cerebro de un animal? ¿Cuál es la razón por la que la mente humana puede inventar la computadora y aprender cómo enviar hombres a la Luna y regresarlos a la Tierra, pero al mismo tiempo no tiene la capacidad de resolver los problemas que aquí en este planeta se padecen, ni de vivir en paz con sus semejantes?
¿Qué es el hombre? ¿Qué somos todos nosotros, a fin de cuentas? La ciencia no puede descubrir ese secreto. Las religiones nunca lo han explicado correctamente. Pero el verdadero evangelio, cuando llega a ser enteramente comprendido, sí nos revela la verdad sin engañifas.
¿Cuáles son los verdaderos valores? ¿Qué es importante y qué no lo es? La humanidad disipa sus energías persiguiendo falsos valores. Invierte su trabajo y su capacidad mental en metas carentes de valor que, una vez alcanzadas, demuestran su inutilidad.
El verdadero evangelio, plenamente comprendido, nos explica el origen del diablo. ¿Lo creó Dios para confundir y azotar a la humanidad? El evangelio nos dice cómo Satanás llegó a tener el vasto poder, si bien invisible y oculto, de que actualmente dispone para regir al mundo. Nos explica por qué Satanás luchó con todas sus argucias y sutilezas, por medio de los humanos en quienes influyó, para suprimir el vital mensaje evangélico que Dios envió a los hombres mediante Jesucristo.
El verdadero evangelio, de haber sido escuchado por los hombres, le habría librado a la humanidad de casi todas sus angustias, dificultades, sufrimientos y males.
Me es imposible, en unas pocas palabras, aclarar esta verdad lo suficiente para transmitir el grandioso y supremo significado e importancia del verdadero mensaje evangélico.
Aun hoy, cuando es escuchado, casi nunca es comprendido en todo su colosal significado, precisamente porque Satanás ha sido responsable por la presente existencia de tantas falsas religiones, «evangelios» y enseñanzas, los cuales hacen que el oidor o lector dude o no crea — o quede en un estado de indiferencia a los valores más importantes de la vida.
No obstante, justamente antes de la terminación de esta era, el Dios Todopoderoso ha decretado que sea predicado «este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin» (Mateo 24:14). Este es el mensaje que el Eterno Dios está comunicando ahora, utilizándome a mí como su vocero, a los jefes de gobierno en las distintas capitales de este mundo.
El verdadero evangelio, cuando se aprecian todas sus implicaciones, se convierte en el tema más significativo que puede penetrar en la mente del hombre. Esas implicaciones incluyen la razón misma de la existencia del auténtico evangelio, la verdad prehistórica acerca de los primeros pobladores de la Tierra, la razón por la que fueron creados los humanos y puestos sobre la faz de este planeta, la causa de todos los males y sufrimientos de la humanidad, la naturaleza de la mente humana, la necesidad de la salvación espiritual, la definición de ésta, el anuncio del pacífico mundo del mañana, lo que hay en el más allá, y el increíble y final potencial del hombre. Ante tan vasto mensaje, cualquiera otra cosa se reduce a la insignificancia. Es infinitamente superior a cualquier relato que haya podido escribir el hombre.
¿Cuál fue el evangelio de Cristo?
Dios el Padre había prometido enviar, desde los cielos, un mensajero al mundo. Y el mensaje divino que éste traería sería para toda la humanidad. Esta promesa está claramente registrada en la Biblia: «He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí [y ese mensajero, como se explica en Marcos 1:2, fue Juan el Bautista]; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros . . .» (Malaquías 3:1 ). En este contexto, «el Señor», desde luego, se refiere a Jesucristo.
Esa fue la profecía, y el relato de su cumplimiento está registrado en el primer capítulo del Evangelio de Marcos: «Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios». Sigue entonces la historia de Juan el Bautista, que preparó el camino para su venida. Los versículos 12 y 13 registran la tentación presentada a Cristo por Satanás, por la cual éste trató de destruir espiritualmente a Cristo, antes de que pudiera comenzar a proclamar el mensaje que Dios Padre le había encomendado. (Sobre esta tentación y prueba suprema, volveremos más tarde.)
Y a continuación leemos, en los versículos 14 y 15: «Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio . . .» ¿Qué evangelio? «. . . el evangelio del reino de Dios . . .» Ese es el evangelio que Cristo proclamó. El mensaje que El trajo fue el mensaje acerca del Reino de Dios.
Ese es el mensaje que Dios deseaba que se proclamara como un testimonio a todas las naciones. Pero, desde el siglo primero, el mundo nada ha sabido del Reino de Dios, ya que ese mensaje no fue proclamado al mundo después del siglo primero.
Ese mensaje, cuando es explicado y plenamente entendido, abarca una muy extensa esfera de conocimiento espiritual. Revela lo que la ciencia ha sido totalmente incapaz de descubrir — lo que las religiones nunca han revelado — lo que el sistema educativo de este mundo nunca ha sabido ni enseñado.
Puntos de especial significación
Hay un número de puntos significativos que deben ser especialmente notados.
Uno de ellos se encuentra en la profecía de Malaquías, donde a Cristo se le Ilama mensajero, y donde igualmente se le llama «ángel [mensajero o enviado] del pacto», lo que encierra una importantísima significación que explicaremos después.
Nótese también el versículo 15 del capítulo 1 del Evangelio de Marcos. Jesús fue a Galilea «predicando el evangelio del reino de Dios» y diciendo: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio».
¿Qué quería decir Cristo con la frase «El tiempo se ha cumplido»? ¿Por qué, en aquella época, se había acercado el Reino de Dios? Estos puntos revisten un significado especialísimo.
Pero, antes de que proceda a explicar más detalladamente qué es el Reino de Dios, notemos que éste es, definitivamente, el mensaje mismo del evangelio, el mensaje que Cristo trajo de Dios Padre, el mismo que proclamaron los apóstoles originales, el mismo que el apóstol Pablo predicó a los gentiles.
Cristo no trajo ningún otro evangelio
Jesucristo dijo: «Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado» (Lucas 4:43).
Jesús comisionó a sus discípulos para que predicaran el Reino de Dios: «Habiendo reunido a sus doce discípulos ... los envió a predicar el reino de Dios» (Lucas 9:1-2).
«Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres» (Hechos 8:12).
«Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino . . . » (Mateo 4:23). Las parábolas de Jesús asimismo se referían al Reino de Dios.
En la del sembrador, por ejemplo dijo: «A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios . . .» (Lucas 8:10). En la del grano de mostaza: «¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?» (Lucas 13:18). Y en la de la levadura: «Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura . . .» (Lucas 13:20-21).
Una de las parábolas más importantes está registrada en el Evangelio de Lucas: «. . . prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente» (Lucas 19:11 ). Y en esta oportunidad contó a sus discípulos la parábola del hombre de noble nacimiento que fue a un país lejano para recibir un reino y regresar: la imagen de su propia ascensión a los cielos, donde habría de tener lugar la ceremonia de la coronación, y de su regreso a la Tierra para gobernar a todas las naciones, como Rey de reyes y Señor de señores, en todo el esplendor de su gran gloria y suprema majestad.
¿Qué evangelio proclamaron Pablo y los apóstoles?
¿Predicaron Pablo y los otros apóstoles un evangelio diferente?
Después de la resurrección de Cristo, los apóstoles estuvieron con El por espacio de 40 días. ¿Hablaron entre ellos de algún otro evangelio, distinto del evangelio del Reino de Dios? Lucas había registrado todas las cosas hechas y dichas por Jesús «hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios . . .» (Hechos 1:2-3).
Vemos que, después de su resurrección, Cristo hablaba a sus discípulos «acerca del reino de Dios». Y ellos, justamente antes de que El ascendiera a los cielos, le preguntaron: «Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?» (Hechos 1:6). Los apóstoles, al parecer, nunca pudieron entender que el Reino de Dios no iba a ser establecido sobre la Tierra durante la época de ellos, a pesar de que Jesús en sus enseñanzas (sobre todo en la parábola de las diez minas) se lo había explicado en forma bastante clara.
Dos años después del inicio de la Iglesia de Dios en el día de Pentecostés, año 31 E.C., el movimiento falsificador comenzó, encabezado por Simón el mago. El libro histórico de los Hechos de los Apóstoles así lo registra: «En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles . . . Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio». ¿Qué evangelio? Continuemos la lectura: «Entonces Felipe descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba . . . Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres» (Hechos 8:1-12).
El apóstol Pablo audazmente predicó en Efeso por espacio de tres meses: «Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios’’ (Hechos 19:8). En un viaje posterior, estando en Mileto, Pablo convocó a los ancianos de la Iglesia en Efeso y, despidiéndose de ellos, les dijo: «Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro» (Hechos 20:25).
Y estando Pablo en Roma, «. . . vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios . . .» (Hechos 28:23). También en Roma: «Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios . . .» (Hechos 28:30-31).
¿Predicó Pablo algún otro evangelio? A los Gálatas, les escribió lo siguiente: «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema» (Gálatas 1:8-9).
Pero los versículos 6 y 7 nos demuestran que ya los Gálatas habían estado haciendo caso de otro evangelio.
Jesucristo se refirió a su mensaje — el del Reino del Dios — como la «palabra» que El habló. Y los apóstoles, como comprobamos con la lectura del libro de los Hechos, fueron a todos los lugares predicando esta misma «palabra», es decir, el evangelio del Reino de Dios.
La vasta extensión de un pleno conocimiento
Debo llamar nuevamente a la atención del lector que un pleno y completo entendimiento del mensaje enviado por Dios a toda la humanidad por medio de su mensajero divino, Jesucristo, abarca una vasta comprensión del gran propósito de Dios, y de sucesos prehistóricos e históricos, como también de presentes y futuros acontecimientos.
Debo añadir que incluye una completa comprensión de todo. ¡Una vez entendido el mensaje del verdadero evangelio, la supuestamente estupenda reserva de conocimiento en las grandes universidades puede considerarse infantil! ¡Tal parece que el hombre casi nada sabe, ya que la dimensión perdida en el conocimiento es precisamente el todo importante conocimiento!
Por consiguiente, le pido al lector que espere la revelación de grandes cosas en éste y en los próximos capítulos.
Los «evangelios» que se están predicando en la actualidad
He dicho que hoy se escuchan muchos programas de radio que presuntamente hablan del «evangelio». Dicen que predican a Cristo a las naciones. Alguien quizás diga: «Bueno, ¿Qué hay de malo en predicar a Cristo?» O, «¿Por qué no debe predicarse un evangelio de gracia?» O, «No veo nada malo en que se predique un mensaje sobre la salvación». Le he mostrado a usted las Escrituras que demuestran cómo se empezó — aun en el siglo primero — la predicación de un Jesús diferente — un Cristo que supuestamente abolió los mandamientos de su Padre — que convirtió la «gracia» en libertinaje para desobedecer (2 Corintios 11:4, 13-15; y Judas 4). Hoy no se predica al verdadero Jesús, quien dijo, «Yo he guardado los mandamientos de mi Padre», dejándonos ejemplo de que nosotros también debemos cumplirlos.
Si aquellos que proclaman un evangelio de salvación comprendieran y proclamaran lo que es en realidad la salvación — si es una cuestión de ir a un determinado lugar o ser cambiado a una forma diferente — y cómo puede ser obtenida, quizás entonces puede considerarse como parte del verdadero evangelio. Sin embargo, los programas que hablan del «evangelio» no enseñan de lo que de veras se trata la salvación y cómo se recibe. Cuando los ciegos guían a los ciegos, entonces todos caen en el hoyo.
¿Qué exactamente es el Reino de Dios?
Es ya tiempo de que comprendamos qué exactamente es el Reino de Dios.
¿Qué es un reino? En la Biblia se mencionan varios reinos. El primer imperio mundial — el Imperio Caldeo, a menudo llamado «Babilonia» — fue un reino. Dios inspiró al profeta Daniel para que le hablara al rey de dicho imperio, Nabucodonosor: «Tú, oh rey, eres rey de reyes, porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad» (Daniel 2:37).
También se habla en la Biblia del reino de Israel — de la familia del linaje de Israel, que se convirtió en una de las naciones o gobiernos de la Tierra.
El reino de Israel fue un anticipo del Reino de Dios. Este estará compuesto de los hijos de Dios, nacidos por el Espíritu; es decir, estará formado por la Familia de Dios, organizada en forma de reino.
El Reino de Dios, por consiguiente,será dual:
(1) UN GOBIERNO. Un gobierno — o reino — está compuesto de cuatro elementos: (a) un rey, que gobierna a (b) un pueblo, formado por súbditos o ciudadanos dentro de (c) una jurisdicción territorial definida, con (d) leyes y un sistema administrativo organizado.
(2) UNA FAMILIA. (como el reino de Israel era la familia formada por los miembros del linaje o estirpe de Israel). En este caso, será la Familia de Dios — una familia dentro de la cual los humanos pueden nacer. Y ésta será una familia que gobernará y tendrá jurisdicción sobre todas las naciones, es decir, sobre toda la Tierra y, posteriormente,sobre el universo entero.
El Reino: un gobierno
Cristo ha de ser el Rey del Reino de Dios. El es el Hijo de Dios, Aquel a quien El llama Padre. Cuando la Iglesia — ya sea por una resurrección o por un cambio instantáneo de mortal a inmortal (de composición física a composición espiritual) — sea transformada en un grupo de hijos de Dios compuestos de espíritu, Cristo se desposará con la Iglesia, que así se convertirá en su esposa. Tenemos, pues, al Padre, al Hijo, a la esposa y a los hijos del Padre: una relación familiar, la Familia de Dios.
Veamos ahora algunas de las profecías:
«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel» [que significa «Dios con nosotros»] (Isaías 7:14).
«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo del Eterno de los ejércitos hará esto» (Isaías 9:6-7).
El ángel Gabriel es un super arcángel — un querubín — uno de los únicos tres que menciona la Biblia. Y está escrito: «al sexto mes [del embarazo de Elisabet] el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada [comprometida] con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres . . . Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin» (Lucas 1:26-33).
Cuando Jesús era juzgado ante Pilato, éste le preguntó si El era rey, y Cristo respondió: «Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad» (Juan 18:37).
Sin embargo, Jesús también explicó a Pilato que su reino su gobierno — no era de este mundo, de este tiempo, de esta era presente. «. . . Mi reino no es de este mundo . . . mi reino no es de aquí . . .» (Juan 18:36).
¿De qué se trata el evangelio de Cristo?
El evangelio de Cristo — el mensaje de Dios que El nos trajo fue la buena nueva anticipada del establecimiento del Reino de Dios. Pero, ¿qué es exactamente lo que ese Reino incluye? Y, sobre todo, ¿Por qué es necesario que el Reino de Dios se establezca sobre la Tierra?
¿Cómo se relaciona ese mensaje con nuestra vida individual y personal? ¿En qué forma nos afecta?
El mensaje de Cristo acerca del futuro Reino de Dios se relaciona directamente con las condiciones mundiales tales y como lo son la naturaleza humana (inclusive su fuente y orígenes), los males, los sufrimientos y la infelicidad del mundo, y la paz universal. Se relaciona con el gobierno, con las razones por las cuales los actuales gobiernos humanos no llegan a ser benefactores de sus pueblos, como se supone que deberían ser.
El mensaje divino afecta directamente las raíces mismas de la felicidad individual y personal, y el trascendente y maravilloso potencial que hay en cada ser humano. Se relaciona con las causas de las actuales condiciones en que se encuentra el mundo, que inevitablemente afectan a todos y cada uno de los hombres, y se relaciona también con el camino que conducirá a la solución de todos los problemas.
Pero abarca mucho, muchísimo más.
Se relaciona con el increíble y grandioso propósito de Dios como Creador de todo el universo. Se relaciona con la vastedad del universo entero,con todas sus galaxias,nebulosas, soles,estrellas y planetas, y con el plan de Dios para todos y cada uno de esos astros. Se relaciona también con los ángeles, y con el hecho de que un tercio de todos los ángeles creados por Dios escogieron el camino errado, el del pecado para el cual no hay redención. Y el mensaje divino igualmente se relaciona con el designio de Dios para salvar a los ángeles restantes de una catástrofe igual.
La mayoría de estas cosas ni aun levemente se toman en cuenta en las enseñanzas religiosas de este mundo. Pero el mensaje de Dios abarca toda la verdad.
Lo que hasta ahora hemos expuesto se debe considerar solamente como la introducción a la historia del evangelio de Cristo.