EL INCREIBLE POTENCIAL HUMANO

Capítulo 3

El evangelio de Cristo fue Suprimido — no escuchado

Desde el primer siglo hasta la actualidad.

 

POR VENTURA parece lógico que, habiendo sido dotada la humanidad de poderes mentales tan asombrosos, más de la mitad de los pobladores del planeta sean analfabetos y estén viviendo en la más abyecta pobreza, desnutridos y en condiciones higiénicas subhumanas?

¿Tiene sentido que exista un país de 26 millones de personas donde únicamente un tres por ciento de sus habitantes pueden leer y escribir, y donde el ingreso anual promedio es de 69 dólares por año?

¿Acaso no es un contrasentido que la civilización humana haya desarrollado la ciencia moderna, el sistema educativo, las distintas religiones que se profesan en el mundo, los grandes gobiernos, y que, a pesar de todo ello, ignore por completo cuál es el camino que conduce a la paz mundial? Ni la ciencia, ni la cultura, ni la religión, ni el gobierno puede decirnos qué es el Hombre, para qué fue puesto sobre la Tierra, cuál es el propósito de la creación, o cuál será nuestro destino final y la forma en que vamos a alcanzarlo.

¿Hay alguna explicación razonable para que la humanidad, capaz de hazañas casi increíbles, tenga que soportar tantos sufrimientos, problemas y males? ¿Fue acaso el Creador, Dios Todopoderoso, quien decidió que las cosas fueran así?

Es posible que le echemos la culpa a la naturaleza humana, ¿Pero acaso creó Dios al hombre con tal perversa naturaleza para que fuera atormentado?

Ya es hora de que aclaremos este misterio. Es tiempo de que comprendamos y sepamos las respuestas a estas supuestamente incontestables preguntas que parecen desconcertar al pensamiento humano.

El hombre ha rechazado el verdadero conocimiento

¿Cuál es el conocimiento más necesario?

Es el conocimiento de lo que el hombre es, del propósito para el cual fue puesto sobre la Tierra y de la forma de cumplir ese propósito.

Es el conocimiento del camino que lleva a la paz mundial, a la paz entre individuos, grupos y naciones; el conocimiento de las causas de todos los problemas y males que afligen al mundo y de las soluciones a esos problemas. Es el conocimiento de los verdaderos valores, de lo que es importante y de lo que no lo es.

Esa es la dimensión que falta en el conocimiento humano.

Fíjese en la situación tal y como se encuentra en la actualidad — en nuestro presente dinámico siglo veinte. Se supone que ésta es la época del intelectualismo y del descubrimiento en masa del conocimiento. Pero tanto la ciencia moderna como el sistema educativo de nuestra sociedad han rechazado la única fuente — la revelación divina — de este conocimiento básico, y ninguna religión nos ha proporcionado este tan necesario conocimiento, aunque lo contiene el Libro que generalmente se supone que es la fuente de las creencias de por lo menos tres de las grandes religiones del mundo.

Note cuál era la situación hace más de 1900 años. Jesucristo vino del cielo con un mensaje de Dios conteniendo este conocimiento. Pero aun la mayoría de aquellos que creyeron en Él descreyeron el mensaje. Por declararlo, Jesús fue crucificado. Sus apóstoles lo propagaron, y ellos también fueron martirizados, con la posible excepción de uno de ellos. Antes del fin del siglo primero, el mensaje del evangelio de Cristo fue suprimido y un «evangelio» falso proclamado.

Ahora retrocedamos al principio de la existencia de la humanidad en la Tierra. Nuestros primeros padres rechazaron este mismo conocimiento revelado que les fue impartido en persona por el Creador mismo. No creyeron lo que Dios les dijo, pero sí aceptaron las mentiras de Satanás. Desobedecieron a Dios al robar el fruto prohibido. Tomaron para sí mismos el conocimiento del bien y del mal. Desde entonces, toda la humanidad ha seguido el ejemplo de ellos.

Pero el Eterno Dios no ha querido dejarnos sin ese conocimiento. Por el contrario, lo ha revelado y ha hecho que la verdad sea accesible para cualquier ser humano que esté dispuesto a creer lo que Él dijo. Esa verdad está en la Sagrada Biblia, el Libro de los libros, el Libro inspirado por Dios.

Y este libro se ha convertido en el de mayor venta en el mundo entero, pero ha sido mal interpretado y erróneamente comprendido.

Los hombres han escrito incontables millones de libros, y la gente, por lo general, cree en lo que esos libros dicen, aunque su contenido pueda ser total o parcialmente erróneo. A pesar de todo, el texto de esos libros es aceptado literalmente. Se admite que puede comprenderse lo que dicen. Con la Biblia, sin embargo, la actitud es distinta, y se nos dice que no debemos aceptarla literalmente. Los hombres, pues, no creen que este libro realmente quiera decir lo que sus palabras nos están diciendo. Se trata de la mismísima Palabra de Dios, pero se niegan a creerla.

Y así, la humanidad incrédula continúa su peregrinación tropezando, creando para sí un sinnúmero de problemas, así como descontento, infelicidad, dolor, llanto y muerte. Mientras tanto, y afortunadamente, el mensaje del Dios verdadero y misericordioso — ese conocimiento vital ausente del saber humano — sigue estando al alcance de quienes quieran creer las palabras divinas y obedecerlas.

Hace unos cincuenta y un años, basado en prueba, que yo empecé a creer y obedecer.

Y en su Palabra, el Dios viviente me abrió el entendimiento al sorprendente potencial humano — a la dimensión perdida en el conocimiento; a los resultados de los males que sufre la humanidad, al camino que conduce a la paz mundial, como también a la manera en que ésta vendrá. Y el mismo Dios de toda la creación está ahora abriéndome las puertas de tal modo que estoy encontrando favor en los ojos de los jefes de Estado alrededor del mundo como un embajador sin cartera para la paz mundial y como un mediador en favor de los lazos de comprensión entre las naciones.

El hombre ante la vastedad del universo

En la Biblia, Dios se nos revela como Creador de todo, no sólo de la Tierra y del hombre, sino del vasto e ilimitado universo. En una noche clara y sin nubes, podemos admirar el firmamento constelado de estrellas. El Hacedor de la humanidad es también el Creador de esa gran maravilla. ¿Es acaso posible que haya una relación, que los hombres no hemos aprehendido, entre las galaxias, con sus soles y planetas, y nosotros mismos?

En esta exposición verdadera de la dimensión perdida en el conocimiento y del increíble potencial humano, me parece justificado que primero nos fijemos en la magnitud del propósito general del Creador. Prepárese para descubrir un conocimiento estimulante y nuevo, para comprender el increíble y estupendo potencial para el cual la humanidad fue creada y puesta sobre la Tierra.

Winston Churchill, ante el Congreso de los Estados Unidos, dijo que existía un propósito que estaba cumpliéndose o realizándose aquí en la Tierra. Pocos, sin embargo, saben cuál es ese propósito, a pesar de que nos ha sido explícitamente revelado. Y ese propósito contiene la más sorprendente y maravillosa verdad, fuente de esperanzas, que Dios pudiera comunicar al hombre.

Dios, Creador del universo

¿Nunca le han intrigado los incontables millones de estrellas que iluminaban el cielo, en medio de una noche que, salvo por la luz de esos astros, se nos presentaría totalmente oscura? Algunas veces, nos dan la impresión de que son los desprendimientos o fragmentaciones de un enorme cohete que se ha desintegrado en una resplandeciente lluvia de luz.

Muchas de esas estrellas son soles inmensos, mucho mayores que el nuestro. Probablemente, la mayoría de ellas están circundadas por planetas, al igual que nuestro Sol está rodeado por Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Saturno y los demás cuerpos planetarios de nuestro sistema solar.

¿Nunca se ha puesto a pensar acerca de esos astros? ¿Estará habitado alguno de ellos? ¿Son cuerpos celestes que han evolucionado, según teorizan astrónomos, geólogos y biólogos? ¿Fueron hechos por un Creador Omnisciente y Todopoderoso? ¿Fueron creados y puestos en el espacio para cumplir algún propósito? ¿Contiene alguno de los planetas alguna forma de vida, o son como nuestra Luna, inertes, vacíos, inhabitables? Y si efectivamente se encuentran en ese estado de inercia y decadencia, ¿Por qué un Creador inteligente los creó así? ¿O acaso no los creó Él?

Estas son en realidad preguntas intrigantes. Los científicos están sumamente interesados en saber más sobre estos innumerables y enormes cuerpos celestes allá en el espacio. Los científicos no saben mucho sobre el origen de estos cuerpos cósmicos extraordinarios. Existen muchas teorías muchas hipótesis — en cuanto a cómo fueron formados — pero no basadas en auténticos hechos revelados.

La ciencia generalmente rechaza la revelación como fuente básica del conocimiento. Los astrónomos, durante centenares de años, se han intrigado por los cuerpos siderales, y muchos han dedicado sus vidas a estudiarlos con el auxilio de telescopios que cada día se perfeccionan más y más. Sin embargo, nada han aprendido acerca del propósito que cumple la existencia de esos cuerpos astrales. Ni siquiera saben con certeza si hay o no un propósito.

En Pasadena, California, a corta distancia del centro universitario Ambassador, está el mundialmente famoso Laboratorio de Retropropulsión (conocido en lengua inglesa por las siglas JPL: (Jet Propulsion Laboratory), operado por el Instituto de Tecnología de California, y dedicado principalmente a proyectos espaciales auspiciados por el Gobierno norteamericano. Allí se diseñan y producen naves espaciales no tripuladas, para ser enviadas al espacio exterior, donde tomarán fotografías de otros planetas de nuestro sistema solar, que luego remitirán a la Tierra. En diciembre de 1974, se recibieron varias, tomadas a una distancia relativamente cerca del planeta Júpiter (a 41 mil kilómetros). Esas fotografías proporcionaron a los científicos conocimiento adicional acerca del mayor de los planetas de nuestro sistema, pero no ofrecieron prueba alguna de que allí existiera vida o de que hubiera condiciones físicas capaces de sostener alguna forma de vida.

Después, el 9 de febrero los astrónomos de la Universidad de Arizona alegaron haber descubierto, por medio de un telescopio, indicios de la existencia de agua en Júpiter. Esto es algo que yo considero muy improbable.

Naturalmente, el planeta Marte ha captado la mayor atención. ¿No se ha preguntado alguna vez si Marte es habitado — ¿Qué clase de vida existe allí? Esta es la pregunta que ha proporcionado el tema de tantas películas de ciencia-ficción y aun una serie de televisión vista por millones de personas en los Estados Unidos.

Pero, ¿Existe alguna forma de vida en Marte u otro planeta, ya sea muy inferior o muy superior a la vida humana? La ciencia no tiene una respuesta concluyente que ofrecernos, pero las fotografías recopiladas hasta ahora, de Marte, Venus, Júpiter, y Saturno, a distancias mucho menores que las que hay entre la Tierra y esos planetas, indican una total ausencia de vida y de condiciones físicas capaces de sostenerla.

Se había planeado que la no tripulada nave espacial Viking llegara a Marte para el 200to aniversario de los Estados Unidos como una nación. Dicha nave espacial, en apariencia semejante a un enorme juguete construido de diversas partes, había sido creada por el Laboratorio de Retropropulsión en Pasadena, California. El Viking fue equipado para enviar fotografías desde la mismísima superficie del planeta Marte.

En realidad el Viking llegó a Marte el 20 de julio de 1976. El Laboratorio de Retropropulsión, operado como un proyecto gubernamental, pero una división del Instituto de Tecnología de California, se encuentra a corta distancia de nuestro Auditorio Ambassador en Pasadena. Los científicos de dicho instituto habían convenido en transmitir las primerísimas fotografías que llegaran de Marte a la pantalla del Auditorio Ambassador para que un público no relacionado con ellos pudieran ver estas fotos pioneras.

Naturalmente que estas transmisiones de las primeras verdaderas fotografías de un planeta más lejos que nuestra Luna fueron de un interés muy especial para mí — no solamente por la importancia de ser las primeras fotos, sino porque el Auditorio Ambassador había sido diseñado y construido bajo mi dirección personal.

Varias personas se pasaron la noche sentadas en el Auditorio. Yo, personalmente en comunicación con los científicos del Laboratorio de Retropropulsión, llegué al Auditorio a eso de las 4:50 a.m. Las primeras fotos empezaron a aparecer en la gran pantalla como a las 5:10 a.m.

Las fotos nos mostraron claramente lo que precisamente es revelado en la Palabra de Dios — Romanos 8:19-23. Marte es toda desolación y deterioración. No hay evidencia alguna de vida, o de condiciones que puedan sustentar vida alguna.

Todo indica, hasta ahora, que nuestro planeta es el único donde existen condiciones materiales propicias a la vida. Otros, como nuestra Luna, parecen ser cuerpos celestes muertos, inertes, vacíos. Nuestra Tierra es parte del sistema solar, que a su vez es parte de la galaxia conocida como Vía Láctea. Hay muchas otras galaxias más allá de nuestra Vía Láctea. Se extienden a distancias espaciales tan vastas que la mente humana no puede concebirlas en términos del sistema métrico decimal o del sistema inglés de medidas de longitud, sino solamente en años luz.

Sin embargo, a pesar de lo poco que la ciencia sabe acerca del universo ilimitado, la revelación sí nos da la más sorprendente información acerca del mismo.

El primer versículo en la Palabra escrita de Dios dice: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Y el rey David del antiguo Israel, cavilando acerca de las estrellas, fue inspirado para decirnos que Dios las había creado.

Creadas, pero . . . ¿Para qué?

David fue inspirado a escribir estas palabras: «¡Oh Eterno, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos . . . Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?» (Salmos 8:1, 3-4).

Es posible, sin embargo, que a David no se le reveló la verdadera relación entre el hombre y los astros espaciales, ya que continúa diciendo: «Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar . . . ¡Oh Eterno, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!» (Salmos 8:5-9).

En el pasaje que acabamos de citar, David está limitando el dominio del hombre al presente — el dominio que Dios dio a la humanidad en el momento de la creación del hombre: La Tierra en sus partes sólidas, la atmósfera de la Tierra, y las aguas y los mares (Génesis 1:26-28).

Esos son los dominios que el hombre tiene ahora.

Pero en el Nuevo Testamento, escrito mucho después, se nos revela mucho más.

Se revela el increíble potencial humano

En la Epístola de Pablo a los Hebreos, leemos: «Por que no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando» (Hebreos 2:5). El tema del contexto es él «mundo venidero». Hay sólo una Tierra, pero la Biblia nos habla de tres mundos, edades o civilizaciones sobre la Tierra: «el mundo antiguo» (el mundo antediluviano que comprende de Adán hasta Noé); él «presente siglo (mundo) malo», que va desde el diluvio hasta la segunda venida de Cristo — aún por ocurrir — y el «mundo venidero» (que comenzará con la segunda venida de Cristo y el establecimiento del Reino de Dios).

Este versículo menciona a los ángeles como si el mundo hubiera sido puesto bajo ellos. De hecho, en el comienzo mismo de la Epístola a los Hebreos, se nos habla de Cristo y de los ángeles, y de la relación de los ángeles con los humanos. Esto será explicado más adelante.

Pero nótese el tema general de que aquí nos habla Pablo: «el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando» — es decir, no la era presente que ahora está acercándose rápidamente a su final. Y en el versículo 6 leemos: «Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo . . .» Y entonces Pablo cita solamente los primeros seis versículos del Salmo 8 de David.

En este Salmo, David continúa mostrándonos específicamente que Dios ha colocado ahora, bajo el dominio del hombre, la Tierra sólida, la atmósfera de la Tierra (es decir, el aire) y el mar. Mucho más tarde, sin embargo, Pablo es inspirado a continuar sobre algo radicalmente diferente, sobre algo que ha de ocurrir en el mundo venidero.

Este conocimiento revelado del propósito de Dios para la humanidad — del increíble y sorprendente potencial humano deja perpleja a la imaginación. La ciencia nada sabe al respecto que yo sepa, ninguna religión lo revela — e indudablemente el sistema educativo de este mundo lo ignora por completo.

Sin embargo, es lo que Dios dice que ha preparado para aquellos que le aman (1 Corintios 2:9-10).

Ya he dicho que Dios reveló conocimiento indispensable a nuestros primeros padres, pero ellos no creyeron lo que Él dijo. Unos 4000 años más tarde, Jesucristo se encontraba en la Tierra con un mensaje directo de Dios el Padre, revelando el mismo indispensable conocimiento, pero solamente un puñado — ciento veinte — de personas creyeron lo que Él dijo, aunque muchos profesaron que creían en su persona (Juan 8:30-31, 37-38, 40, 45-46).

En la actualidad, la ciencia, la religión, y el sistema educativo de este mundo aún no creen lo que dijo Jesús.

Explicaré esto — y él por qué — un poco más adelante. Pero muchos de estos correlacionados puntos no pueden ser explicados al mismo tiempo.

Veamos qué dijo Pablo a los hebreos, inmediatamente después de haberles citado el Salmo 8 de David: «Todo lo sujetaste bajo sus pies [los pies del hombre]. Porque en cuanto [Dios] le sujetó todas las cosas [al hombre], nada dejó que no sea sujeto a él» (Hebreos 2:8).

¿Es posible que Dios haya querido incluir todas las cosas, nada excluido?

En otras palabras, para aquellos que están prestos a creer lo que Dios dice, el mismo Creador nos está señalando que El ha decretado que el universo entero — con todas sus galaxias, con sus innumerables soles y planetas, todo — sea puesto bajo dominio del hombre.

¡Pero espere un momento! Antes de que usted rechace esa verdad, lea las palabras que siguen en el mismo versículo: «Pero todavía no vemos que todas las cosas [el universo ilimitado] le sean sujetas [al hombre]». Recuerde que ya antes vimos, en el versículo 5, que Pablo está hablando del «mundo venidero», no del mundo presente. Y en éste, ¿Qué es lo que vemos? «Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte». Ningún otro hombre, con excepción de Cristo, ha sido aun «coronado de gloria y de honra».

Pero vemos que Cristo sí ha sido coronado ya. Y, continuando la lectura, vemos: «Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas [el universo entero], y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos . . . Por lo cual [Cristo] no se avergüenza de llamarlos hermanos» (versículos 10-11).

En otras palabras, los cristianos que tienen el Espíritu de Dios son coherederos con Cristo para heredar todo lo que Jesús ya ha heredado. ¡Jesucristo está ya en la gloria! Ha heredado ya el universo entero. Lo sostiene con su poder. El hombre, si sé convierte, si tiene el Espíritu Santo de Dios (Romanos 8:9), es ahora tan sólo heredero — no todavía poseedor.

Pero Cristo, que ya ha sido coronado con gloria y honor, sí es ya un poseedor. Es decir, ya ha heredado. Veamos el comienzo mismo de la Epístola a los Hebreos: «Dios . . . En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo [del universo entero], y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas [el universo entero] con la palabra de su poder...» (versículos 1-3).

El Cristo viviente ya está sosteniendo el universo entero con su divino e ilimitado poder. El mismo pasaje continúa mostrando su superioridad sobre los ángeles, ya que Cristo es el Hijo de Dios, engendrado y nacido. Los ángeles sólo son seres individualmente creados. Los ángeles son ahora espíritus (invisibles para nosotros), que nos sirven — a nosotros, que ahora tenemos un rango inferior al de ellos, pero que somos herederos de la salvación cuando, como Cristo, nos convirtamos en hijos nacidos de Dios (Hebreos 1:4-14).

Espacio sideral — planetas que ahora no tienen vida

Relacionemos ahora todo lo anterior con lo que se nos revela en el capítulo 8 de la Epístola a los Romanos, capítulo en el cual Pablo nos habla de Cristo como Hijo de Dios: «. . . Para que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (8:29). Los hombres que tienen el Espíritu Santo de Dios son herederos de Dios y coherederos con Jesucristo, que es el único, entre todos los seres humanos, que ya ha nacido de Dios

por medio de una resurrección de entre los muertos (1:4). Él es el primer miembro de la familia humana que ya ha nacido dentro de la Familia de Dios, dentro del Reino de Dios.

Es nuestro pionero, nuestro predecesor. Lo seguiremos cuando llegue la resurrección de los justos, al retornar Cristo a la Tierra con todo poder y suprema majestad En Romanos 8:9-11 se nos dice que, si tenemos dentro de nosotros el Espíritu Santo de Dios, somos sus hijos engendrados. Pero si no lo tenemos adentro, entonces nada somos de El. No somos cristianos en lo absoluto. Pero si tenemos el Espíritu de Dios que crece dentro de nosotros y nos dirige, entonces seremos levantados de la muerte por su Espíritu (o sí estamos vivos al tiempo de la segunda venida de Cristo seremos cambiados de mortales a inmortales).

Y continúa diciéndonos Pablo: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios . . . El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y sí hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos [en esta vida] juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Romanos 8:14-18).

Continuemos con el siguiente pasaje, también del mismo capítulo: «Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación [todos los soles, planetas, estrellas y lunas] fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación [estrellas, soles y lunas, ahora en decadencia y vacuidad] gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos [humanos espiritualmente concebidos], que tenemos las primicias del Espíritu [los pocos que ahora están siendo llamados a la salvación — los primeros frutos] nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción... » (versículos 19-23).

¡Qué maravillosa y sorprendente revelación! Es imposible encontrar un pasaje más revelador. Uno no puede captar en toda su dimensión y profundidad el contenido si lo lee rápidamente, sin fijarse muy bien en lo que se nos está revelando.

Primero cité el versículo 29 de ese capítulo 8, en el cual se nos dice que Cristo fue el primogénito entre muchos hermanos.

En el capítulo 1 de la Epístola a los Hebreos, vemos que Cristo, el primer humano nacido por una resurrección de entre los muertos, ha sido glorificado y sostiene ahora el universo entero. Es el pionero que nos ha precedido. A la segunda venida de Cristo a la Tierra, en toda su gloria y majestad, los que se hayan convertido y hayan recibido el Espíritu Santo de Dios, nacerán por un resurrección dentro de la Familia de Dios. Y entonces el universo entero será puesto bajo sujeción del hombre.

Y en Romanos 8, se nos ha dicho que, si poseemos el Espíritu de Dios y somos dirigidos por él, seremos elevados al nivel de composición espiritual e inmortalidad dentro de la Familia de Dios, al igual que ocurrió con Cristo, después de su resurrección, en el año 31 E.C.

Ahora, retrocedamos al versículo 19: «Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios».

Esta manifestación se producirá al momento de la resurrección, cuando los que actualmente somos humanos nos convirtamos, ya sea por una resurrección o por un cambio instantáneo de carne mortal a inmortalidad espiritual, en hijos de Dios.

Tratemos ahora de comprender todo esto. ¿Por qué habría de estar toda la creación aguardando con anhelo ardiente la manifestación de los hijos de Dios? Los versículos que siguen nos describen un universo lleno de planetas en decadencia y vacuidad, como si ahora estuviesen en ese estado de inercia y muerte, pero en esperanza de algo distinto. «Porque también la creación misma [el universo entero incapaz ahora de sostener vida] será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios».

¿Cómo cayeron todos esos planetas en la esclavitud de la corrupción? ¡Seguramente Dios no los creó así!

¿Cuál pudo haber sido la causa de esa esclavitud?

¿Fue éste el estado en que Dios creó esos cuerpos celestes? Según leemos en la Palabra de Dios acerca de la creación divina, vemos que tiene que haber sido una creación perfecta. La Tierra fue creada como una perfección de gloriosa belleza. Los hechos relativos a esto último se expondrán en el capítulo 4.

Veremos cómo los ángeles poblaron la Tierra antes de la creación del hombre. Los ángeles, quienes fueron perfectos desde la creación hasta que en ellos surgió el desgobierno y la iniquidad, provocaron que toda la superficie de la Tierra cayera en un estado de corrupción, confusión y vacuidad, como veremos más adelante.

¿Podría el universo entero haber sido creado con la capacidad de sostener vida? No se nos dice específicamente por revelación en la Palabra de Dios si fue así o no, pero lo que sí se nos dice nos ayuda a ver más claramente la razón por la que Dios decidió crear al hombre.

Veamos este otro pasaje en Romanos 8:22: «Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora». Considere que la creación está siendo comparada con una madre que está a punto de dar a luz un hijo. Es como si la creación fuera la madre y Dios, el padre. De todos modos, la médula misma de todo el pasaje es ésta. Cuando nosotros (seres humanos convertidos a la verdad) nazcamos de Dios — y tengamos entonces el poder y la gloria del Creador — vamos a hacer lo mismo que hizo Dios cuando la Tierra estaba «desordenada» y «vacía» (Génesis 1:2) — de las palabras hebreas tohu y bohu. Cristo, que renovó «la faz de la tierra» (Salmo 104:30), estaba renovando lo que había sido destruido por la rebelión de los ángeles pecadores.

Lo que estos pasajes maravillosos implican e indican va mucho más allá de lo específicamente revelado.

Pero para captar plenamente el mensaje del Reino de Dios se requieren muchos capítulos más como éste, pues se trata de un tema que lo abarca todo.

Este pasaje indica precisamente lo que los astrónomos y la evidencia científica señalan: los soles son bolas de fuego que emiten luz y calor, pero los planetas, con excepción de la Tierra, se encuentran en un estado de muerte, corrupción y vacuidad. Pero no para siempre, sino en espera de que los humanos, convertidos a la verdad divina, nazcan como hijos de Dios, dentro de la Familia de Dios, que es la que forma el Reino de Dios.

El evangelio de Cristo fue el anuncio del Reino de Dios. Y lo que ahora estoy mostrándole es que ese evangelio — el evangelio del Reino de Dios — realmente incluye todo este conocimiento. Inclusive el universo entero va a ser gobernado por nosotros, quienes — con Dios el Padre y con Cristo — formaremos el Reino de Dios.

Dios es, ante todo, Creador, pero también es Gobernante. Y también es Educador o maestro, que revela el conocimiento que está más allá de los límites de la naturaleza humana. Ponga en relación todos los textos bíblicos que he citado en este capítulo y comenzará a darse cuenta de cuál es el increíble potencial humano. ¡Nuestro potencial es nacer dentro de la Familia de Dios, y recibir el poder total! ¡Se nos ha de dar jurisdicción sobre el universo entero!

Pero, ¿Qué haremos entonces? Estas escrituras indican que impartiremos vida a miles de millones de planetas muertos. Seremos creadores, bajo la dirección y las instrucciones de Dios. Seremos gobernantes por toda la eternidad. En Apocalipsis 21 y 22 leemos que no habrá dolor, ni sufrimiento, ni mal, porque habremos aprendido a escoger los caminos de Dios. Será una vida eterna de logros y realizaciones, en la que constantemente estaremos anticipando con inmensa alegría nuevos proyectos creativos y celebrando aquéllos ya logrados, con la felicidad que nos dará el contemplar lo que ya hemos hecho.

Nunca nos vencerá la fatiga, y estaremos siempre llenos de vitalidad, dinamismo, vigor, poder y fuerza exuberante.

¡Qué maravilloso potencial! Pero, ¿Por qué Dios ha querido proponerse todas estas cosas?

Todavía queda mucho por revelar. Con este capítulo, unido a los dos anteriores, apenas hemos iniciado la explicación del verdadero evangelio.

¿Por qué este evangelio fue combatido? ¿Cuál es la causa de toda la miseria y el sufrimiento humanos? ¿Cuál es, a fin de cuentas, el origen del mal?

¿Cuál es el origen y la fuente de la naturaleza humana, y cómo podrán los humanos deshacerse de ella?

¿Por qué fue el hombre hecho mortal, de sustancia material procedente de la tierra? ¿Cuál es la razón por la que el hombre, que es compuesto de materia como los animales, tiene una mente miles de veces más grande en capacidad productiva mental que los animales, cuyos cerebros son virtualmente iguales al cerebro humano, tan cuantitativa como cualitativamente? ¿Por qué la mente humana, que pudo inventar la computadora y cohetes que llevaron al hombre a la Luna y lo regresaron a la Tierra, se encuentra incapacitada para enfrentarse a sus propios problemas y relaciones con otros seres humanos aquí en la Tierra?

Todas estas cosas serán explicadas.

La ciencia no tiene las contestaciones; las religiones han fallado en hacerlas saber; el sistema educativo ignora las respuestas a estos interrogantes.

Pero, para comprender la pura verdad, siga leyendo.